La Ruta del Paladar: Los camarones capeados de Los Laureles

Cuando el buen comer se te ofrece como la vida, justo en el límite donde entiendes que sólo basta con vivirla, llegas a concluir que casi sobra cualquier artilugio de jactancia o comodidad, y entonces te dispones a disfrutar lo esencial, a poner los sentidos a las órdenes del deleite, sin cubertería, sin manteles largos…