LA RUTA DEL PALADAR: Pa’ probar de todo

Fue como el desayuno de la abuela. Y sin pretensiones. Nada de ostentar vajillas, ni presumir mantelería, porque el platillo se defendía solo desde su trinchera de sabores con indiscutible vocación sinaloense. Era como uno de esos rehiletes con que juegan los niños en época de fiestas patrias, generosamente dividido en tres porciones principales, esto…