A sus 30 años, Manuel Franco Quijada es director general de Farm Burger Meat Barn.

Egresado de Arquitectura y Gastronomía, con el sueño de crear diseños propios y ser económicamente independiente, desarrolló el proyecto de negocio que actualmente ya es una franquicia comercial.

Manuel Franco Quijada, director general de Farm Burger Meat Barn.

El director general de Farm Burger Meat Barn cree que cuando las personas se enfocan en lo negativo quedan atrapadas, pero cuando le encuentran una solución se pueden dar cuenta de que el mal momento es algo que sucedió y que deja una lección.

Si Manuel quiere una respuesta para algo, sabe que la va a encontrar porque así se lo determinó. Por esa misma razón se mantiene buscando.

“Lo más importante es qué tan grande es el sueño que tienes, las ganas de lo que quieres hacer, porque esas mismas ganas te van a hacer que lo logres”, reflexiona.

El joven emprendedor cuenta que su sueño era ser arquitecto, porque le encanta el diseño arquitectónico, así como descubrir cosas nuevas, sin embargo, tenía la necesidad de obtener más dinero. Entonces, pensó comenzar con el proyecto que le dejaría más para su futuro.

“Dije, ‘voy a hacer un restaurante y cuando tenga muchos restaurantes yo los voy a diseñar’ y a la fecha cada nuevo restaurante yo lo estoy diseñando… Cuando creo una hamburguesa nueva, una malteada nueva y sé que se vende, es una gran satisfacción y abrir restaurantes es lo que me hace feliz”, señala.

Aros de Cebolla Loaded, empanizados, bañados con aderezo ranch y la deliciosa salsa especial House.

Dice que su meta es tener muchos restaurantes, en México y Estados Unidos. Tiene claro que no hay nada que no se pueda hacer si se quiere, es decir, si se quiere hacer algo se busca la manera y se consigue.

“Quiero abrir en Mazatlán, Guadalajara y estamos ofertando lo que son franquicias; además tengo otros proyectos como el de comida natural, orgánica y tacos gourmet”, explica.

Identidad. No solo se trata de comida

Cuando Manuel diseñó el restaurante Farm Burguer y su concepto pensó que lo más importante era la identidad, porque cree que la gente se relaciona con identidades.

“Cada vez que invento una hamburguesa nueva, trato de que tenga una identidad, como ejemplo tengo una hamburguesa que trae chorizo argentino, tomate asado, queso gouda, chimichurri y se llama Vaca Mendoza. En cada hamburguesa busqué una identidad propia, desde el nombre hasta el bocado; pensar, ‘esta hamburguesa que me voy a comer es francesa, argentina, americana, texana, tex mex”, expone.

“Lo que yo quería era lograr un concepto lleno de colores y vida, pero que a la vez fuera económico porque no tenía dinero, pedí prestado y así conseguí poner el primer local, que estaba por la calle Rosales”.

Big Ass M.th.r F.ck.r, doble carne, doble queso amarillo, cebolla caramelizada, tocino, lechuga, tomate y chipotle.

‘Lo tengo que hacer’

Algunas personas le prestaron dinero, también consiguió apalancamiento del banco. Fue un volado, piensa, pero armó el proyecto, diseñó el lugar y al momento de iniciar, le restaban nada más diez mil pesos. No alcanzaba ni para pagar nómina.

Cuando abrió, pensó, “lo tengo que hacer”.

Invitó a su familia, les cobró a todos y al siguiente día abrió al público en general, cerró el mes “tablas”, pero les pagó a todos.

“Muchos dicen, voy a invitar a mi familia, voy a abrir un restaurante y todo es gratis, no. Yo les cobré a todos”, cuenta y ríe.

Actualmente el retorno de inversión que tiene es de 16 a 18 meses, lo cual, considera, es un estándar muy bueno, pues es lo que tiene cualquier otro concepto franquiciable.

Los ojos de Manuel brillan, mientras se mueven de un lado a otro manifestando su hiperactividad. También sacude el pie derecho para mantener la calma durante la entrevista, respira profundo.

“Para mí Farm Burguer es todo, es mi vida completa, no hay nada que piense más que en esto”, dice.

A Farmer Tuna Salad, atún sellado,  acompañado con calabaza, apio, pimientos salteados y sazonados sobre una cama de lechuga orejona, aderezado con vinagre balsámico y queso panela.

“Cuando quieres hacer algo tienes que tener muchas ganas, muchísimas ganas”.

Recuerda que cuando recién inició, trabajó dos meses y hasta más sin descansar ningún día, trabajando alrededor de 18 horas diarias, porque en aquel entonces no tenía la experiencia, no delegaba tanto porque no sabía cómo hacerlo.

Emprendedor hiperactivo

Franco Quijada padece de trastorno de hiperactividad, por lo que, desde que tiene uso de razón, ha estado tomando terapia con sicólogos y pedagogos, que le dejaban hacer actividades y ejercicios que le mantuvieran ocupado.

Un día, cuando llegó su adolescencia decidió estudiar para él, hacer actividades por gusto propio y no por recomendaciones clínicas.

“Llegó un momento en que le dije a mi mamá, ‘oye, estoy cansado de esto’, fue un momento de dedicación y encierro propio, cuando tenía como 16 años, comencé a hacer actividades para mí, por gusto propio, ‘inteligencia emocional’, ‘expresión corporal’. Pasó un año en que me dediqué a eso”, recuerda.

Alitas Búfalo, acompañados con apio, zanahoria y aderezo ranch.

Su pasión es la arquitectura, pero estaba pasando por un momento de indecisión, entonces primero estudió gastronomía por 4 años y medio, cuando terminó la carrera de arquitectura ya tenía 26 años, se sentía muy grande para comenzar su carrera profesional, su idea no era ser un trabajador más, quería ser independiente económicamente.

“Quería ganar más dinero del que obtenía como empleado, estuve viajando de placer a Tucson y toda el área de Arizona, allá es donde observé que había otro giro de alimentos, en especialmente en hamburguesas, más elaboradas, menos convencionales y sin llegar a ser fast food”, narra.

Manuel ha sabido aprovechar de manera positiva su trastorno, ya que su enfermedad no le permite estar calmado, entonces siempre está haciendo alguna actividad o bien pensando ideas para mejorar el negocio.

“Siempre estoy haciendo algo y eso lo aprovecho para estar viendo hamburguesas, diseños nuevos, cómo hacer las cosas mejor siempre. De pronto me siento y digo ‘quiero hacer esto’ y las ideas solas me fluyen porque siempre estoy en eso, pensando cómo mejorar”, señala.

Trae el viejo oeste a Sinaloa

El concepto de Farm Burguer es como del viejo oeste, con un toque de estilo granjero, con elementos y materiales muy básicos, como lo es la madera, el metal, un concepto tanto familiar como juvenil, que la misma gama de productos lo ameniza de esa manera.

Big Ass M.th.r F.ck.r, doble carne, doble queso amarillo, cebolla caramelizada, tocino, lechuga, tomate y chipotle, acompañada con una limonada de pepino y papas fritas.

Manuel Franco se dio cuenta de que en Culiacán no había nada parecido, por lo que comenzó a desarrollar el proyecto, con logotipo y eslogan. Fueron 11 meses de producción y perfeccionamiento para crear las hamburguesas y el menú completo con diseño.

“Me meto mucho a lo que es la mercadotecnia, empecé haciendo mercadotecnia en el mismo negocio, me gusta meterme mucho a crear cosas, elementos que vayan de acuerdo con el diseño, es lo que más que nada me mantiene motivado”, refiere.

Una vez que abrió, tuvo que pasar un año para que el negocio no dependiera de él en su totalidad. Antes de ese tiempo se podía despegar solo por una semana, más tiempo no, pero pasaron los meses y colocó a las personas adecuadas en el puesto adecuado y logró un mejor año.

Recuerda que cuando abrió el restaurante cocinaba, era el mesero, hacía la barra y era muy absorbente. Fueron momentos en los que decía, ‘ya no quiero… ya… ya no quiero estar trabajando así’.

Farm burguer Meat Barn

Un restaurante es mucho más demandante que cualquier otro negocio, dice, entonces, llegó a decir, ‘ya no quiero, ya no quiero estar aquí´.

“Te pasa el coraje y después dices, ‘bueno estoy ganando lo mío’, haces lo que tú quieres, soy una persona que me gusta crear cosas, siempre estoy haciendo una cosa nueva, una hamburguesa nueva, una malteada nueva y eso me mantiene muy motivado”, señala.

 

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