En la idea de comenzar con un negocio propio, hace cuatro años Itzel Aglaé, junto con su hermana Ilse Paola, crearon un restaurante de comida regional. Se llama Las Amapas, porque es el nombre coloquial de un árbol que se ve mucho en la entidad.

Ilse Paola Nuñez Carrillo dice que la gente siempre busca la comida y decidieron el concepto de preparaciones como gorditas, enchiladas suizas, tostadas, sopa de tortilla, porque es su gusto y lo que sabían hacer, para poder estar en todo, tanto en piso como en cocina.

El negocio se ubica en el Desarrollo Urbano Tres Ríos, por el bulevar Francisco Labastida Ochoa, en un espacio que se construyó a cuenta de renta, desde los cimientos, a su estilo propio, tanto en la arquitectura como en el diseño interior.

Actualmente ya están al frente tres jóvenes, pues se integró el hermano menor, Juan Carlos Nuñez Carrilo.

El espacio se siente fresco, con el toque juvenil, en los colores de las paredes, la decoración, mesas de madera en tono caoba oscuro.

Está dividido en un espacio al aire libre, bajó un tejaban y un área refrigerada. Los centros de mesa en el espacio cerrado son un jarrón de cristal, con un ramo pequeño de jacarandas y amapas artificiales, mientras que en el espacio de afuera son quinques de cristal con metal en color plata.

Itzel Aglaé Nuñez Carrillo, dice que cuando llegaron estaba despoblado, pero ahora se convirtió como en un tipo corredor de negocios, pues ya hay varios establecimientos a sus costados que les han favorecido, pues se han convertido en clientes.

“Hemos ido creciendo poco a poco junto con el malecón nuevo, cuando nosotros llegamos esta zona estaba despoblada, no había tantos negocios como los que hay ahorita, ha estado creciendo mucho. Empezamos desde abajo, ayudamos a construir esto”, detalla.

Hay un caldo que se denominó “Caldo Las Amapas”, porque fue a petición de un cliente, son los ingredientes de una tostada, pero en caldo, sin la tortilla frita. El sabor del consomé es muy sustancial, el queso cotija le da un toque especial, el aroma transfiere a la cocina de mamá, a la cocina de casa.

La hermana mayor, Itzel Aglaé, dice que la gente les reconoce el sabor del consomé y de otros ingredientes, por lo que se motivan y buscan dar el mejor servicio, vender productos de calidad, de buen sabor y como lo describe su lema: dejar el sabor de Sinaloa en el paladar de quien los visite.

“Nuestros clientes son frecuentes, vienen una vez y normalmente vuelven, nuestro plus es que vendemos de tarde para abarcar un mercado que está medio olvidado, las personas que se quedan en oficina y no pueden salir a comer, la llevan a domicilio”, señaló.

El salto de un emprendedor

Aglaé, a sus 28 años de edad, tiene una maestría en Administración Estratégica. Señala que se siente muy orgullosa de estar trabajando en un proyecto propio con sus hermanos, ya que al final lo que logren será de ellos y para su beneficio personal.

“Después de haber trabajado en empresas privadas te das cuenta de la vida que al final de cuentas vas a llevar, tener un horario, un sueldo fijo, a veces crecer pero a un paso lento, tantas responsabilidades; uno piensa, va a haber más tiempo personal, más vacaciones. Realmente no es así, es todo lo contrario”, advierte.

Jose Carlos cuenta que el aventarse a emprender un proyecto significa sacrificio, ser el primero en llegar y a veces el último en irse, por lo que el tiempo ya no es el mismo.

Paola recuerda que para iniciar sus papás les ayudaron con un préstamo, que ya terminaron de pagar, además de un préstamo bancario, por lo que han ido creciendo conforme el tiempo, pues iniciaron con lo básico.

Para salir adelante han aprendido a administrarse, ahorran lo más que pueden, gastan en lo realmente necesario, insumos, gastos de renta, servicios y nómina. Dejaron los gastos innecesarios, que antes tenían por el simple hecho de tener ahí el dinero a la mano.

Aglaé dice que en la escuela dan mensajes de emprender, al igual que el gobierno, pero cuando se enfrentan a un proyecto la realidad es otra, totalmente diferente, incluso desde el diseño, hay topes contra la pared y errores que se cometen.

“Todos los días es un día diferente, en todos los negocios; diferentes clientes, diferente ambiente, diferentes problemas, diferentes situaciones, que son aprendizajes al final de cuentas; sí ha habido momentos en que dices: ‘ya, nos están complicando la vida muchas cosas’, entre protocolos de gobierno y otras cosas”, señala.

Dice que al final lo que ayuda es la asesoría de personas que saben, que tienen experiencia, consultoras o especialistas que tienen el conocimiento de cómo es el negocio y cómo se debe manejar.

Ser una empresa ejemplar

Las Amapas busca ser un restaurante que además de distinguirse por el buen sabor, se distinga por el servicio y por la comprensión con los empleados. Los hermanos Nuñez Carrillo dicen que sienten satisfacción de ver que lo están logrando.

Recuerdan que en un primer momento pensaban sus principales clientes serían amigos cercanos o familia, pero se han llevado la sorpresa de que no ha sido así, pues son quienes menos los visitan, por el contrario, hay clientes que se han hecho asiduos al lugar, tanto que han ido desde novios, hasta ir ya casados y con hijos.

Trabajan con muchos colaboradores que tienen más de tres años en la empresa, que manifiestan están a gusto en la empresa, lo que sientes es una señal de que están haciendo bien el trabajo. Dicen que tratan de ser comprensivos con el personal, de no ser estrictas, apoyar en lo que necesite el personal.

“Al final de cuentas como dicen, si tienes empleados felices los clientes van a estar satisfechos, ellos ya saben, estamos muy satisfechas con eso, el personal ya es establecido. Empezar es difícil, pero ya mantenerse es más complicado, por lo que tener cuatro años para nosotros ya es una satisfacción”, señala.

José Carlos reconoce que hay momentos en que sí piensas en “tirar la toalla”, dejar todo y buscar un empleo, pero luego recuerdan lo que han sacrificado, que es un proyecto personal de hermanos y que están saliendo adelante, y se motivan para seguir.

Actualmente tienen la idea de abarcar el mercado juvenil, que ha olvidado un poco el gusto por la comida regional y prefiere consumir otros tipos como sushi, hamburguesas, crepas, batidos, por lo que están incluyendo en el menú otras cosas, sin perder el estilo Sinaloense.

Recuerda que en un principio eran muchos miedos, de invertir y perder, quedarse con deudas, pero pensaron “el que no arriesga no gana”, se quitaron el miedo y ahora sienten satisfacción, porque consideran están viendo los resultados.

“Pensamos, no pasa que no funcione y tengamos que comenzar a trabajar en otra cosa y comencemos a pagar lo que debemos, no va ha haber de otro, no pasa nada, cuando uno está joven y tienes muchas metas dices, no pasa nada vuelves a empezar”, advierte.

Quienes más les han criticado estar emprendiendo es su familia, que se cuestiona cómo es que una profesionista con maestría incluso está de mesera, de cocinera, o atendiendo, pero sienten satisfacción que es su restaurante, son sus jefes y toman sus propias decisiones.

“También está el miedo de los papás, de ‘consiguete un trabajo estable, no va a funcionar y al final lo vas a quitar, te vas a quedar sin nada’, nos lo han dicho, pero al final respetan nuestra decisión y nos apoyan, pero siempre está la duda de querer que tengamos trabajo con seguro, pero es más el miedo a empezar y después a mantenernos, ver que a tu amiga la subieron a gerente y tú estás aquí, pero al final de cuentas no te arrepientes”, señala.

Dice que sienten satisfacción de animarse, porque no cualquiera lo hace, no cualquiera tiene esa oportunidad.

Jose Carlos dice, sabe que no son el único caso que en familia quiere sacar adelante un negocio, creen que les favorece estar juntos porque tienen un mismo objetivo y saben a dónde quieren ir, que han sabido salir adelante con madurez, con un mismo punto de vista.

“Eso es muy importante, como consejo, ayuda mucho manejar las cosas con claridad desde el principio y tener bien definido hasta dónde quieres ir, a dónde quieres llegar, porque es lo que te da la fuerza en los momentos duros”, advierte.

Los hermanos Núñez Carrillo consideran se han favorecido y han sabido aprovechar tres opiniones e ideas diferentes, pero al final establecer un acuerdo en conjunto, apoyándose de las tres opiniones.

 

 

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