BAHÍA DE ALTATA, Navolato. _ Bien se ha dicho que existen meses que condensan años y días que condensan meses. Si ajusto la frase a la experiencia que viví en Altata cuando fui en plan de degustación, concluyo que en un lapso de 10 horas condensé el promedio anual de cada mexicano, que se estima en 1 kilo con 700 gramos en el consumo de camarones.

Combinado de Camarones al coco y Camarones a la Philadelphia, con salsa de mango al centro.

Estos animalitos crustáceos cuentan con 10 patas, pero juro que yo casi les veía el doble; y en un momento determinado imaginé ver -a los minerales que contienen- brotándome por los poros, al sodio, potasio y zinc como manantial desde mi piel hasta las lengüetadas de agua marina que besaban las orillas de la playa; y al colesterol saliendo por las fosas nasales cuando ya habían colmado todas las frágiles arterias.

Malecón de Altata

Y es que nada podía hacer, primero, frente a la generosidad de los restauranteros anotados en la agenda de visitas, tan espléndidos y orgullosos de sus platillos; y segundo, ante la variedad espectacular de preparaciones que me eran ofrecidas en cada lugar. Para cuando tocó turno al negocio que comanda el economista Martín Francisco Hernández Pérez, ya contaba cinco degustaciones anteriores, que había iniciado en el Restaurante Sobre las Olas, de Lupita Torres; luego en Mariscos García, con Anel; enseguida en el Restaurante Long Beach de mi anfitriona Natalia Hernández; de aquí había pasado al Bahía, de doña Faly Alfaro; y con La Güera, de Delfina Camargo.

Tostada Zuky, de camaron natural y cocido, pulpo y callo de hacha.

Me encantó la espera al hacer acto de presencia en el Restaurante Martin’s Beach, porque significaba que mi anfitrión tenía clientela y debía atenderla como Dios manda; pero cuando ya se desocupó y puso manos en acción, en exclusiva para quien esto escribe, se lució con una tostada que en el menú se lee como Zuky, que consiste en una cama de ceviche de camarón con rodajas de tomate en los bordes, y sobre ella, espléndidas porciones de camarones, tanto cocidos como al natural, pulpo y callo de hacha, donde había, en composición, tiras de pepino y julianas de cebolla morada; y para volver más atractivo el paisaje culinario, un topping de cubos de aguacate. Desde luego que la Tostada Zuky estaba bañada de salsa, preparada con base en caldo de camarón y jugo de tomate con toque de mar. Y pues a darle al diente, que bocados así no aparecen todos los días.

Para mejor lucirse y no quedarse atrás respecto a lo que había probado en los negocios anteriores, don Martín Hernández me ofreció un combinado de Camarones al coco y Camarones a la Philadelphia, con una salsa de mango al centro -fruto que consiguen en el huerto familiar-, acomodados sobre una cama de arroz a la mexicana y coquetos cortes de lechuga, tomate, cebolla y zanahoria por las orillas. Él me contó que en otros tiempos compraban salsa de mango en los supermercados (ya sabe: de marca, en frasquitos), hasta que decidieron cocinar la suya, que recomendaría cuiden que tenga más acidez y equilibrar la sal para que no tape la esencia frutal.

Fue un gusto haber estado en el Restaurante Martin’s Beach, que ocupa el local No. 3 del Corredor Gastronómico Muelle 33, que usted ni nadie puede dejar de visitar en sus viajes a la Bahía de Altata, con ese coqueto malecón que caminas a placer. Y es todo. Escríbame: contacto@al100xsinaloa.com

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