La Noria está de moda, con su propio sabor, su artesanía, música de banda y un pueblo para caminar.

Todos los domingos, de las diez de la mañana a las cuatro de la tarde, La Noria ofrece un tianguis gastronómico impulsado por un comité de empresarios locales, que han terminado creando un nuevo destino turístico.

La fiesta comienza temprano, con la carretera llena de ciclistas que recorren los 31 kilómetros entre Mazatlán y La Noria, uno de los tramos más seguros.

De Mazatlán se sale rumbo al norte, por la carretera libre rumbo a Culiacán, y a la altura de El Habal se toma la carretera a La Noria.

Si usted no cuenta con automóvil puede reservar un lugar en el autobús que parte a las 9:00 horas del estacionamiento del Walmart viejo, mensajeando al 669 122 6010, de la oficina de Turismo.

El viaje incluye un paseo a la fábrica de agave azul, donde se puede aprender el tradicional arte de hacer una bebida que está ligada a la región desde hace siglos.

Mucho sabor

Antes de llegar a La Noria y después de la fábrica de agave azul Los Osuna, comienzan los restaurantes.

Hay tres, todos con diferentes propuestas, pero preservando el sabor de la región. El primero que aparece es “La Martina”, una oferta para los que buscan un nivel gourmet, con instalaciones de primer nivel, con un aire de hacienda y hasta una zona con aire acondicionado.

“La vaca Lupe” ofrece un enorme espacio para toda la familia, donde se puede jugar futbol, visitar una granja con animales, hacer bicicleta de montaña, para después probar el sabor tradicional de La Noria.

Unos kilómetros más adelante se llega a la comunidad de La Noria, enclavada en las estribaciones de la sierra, rodeada por vegetación y ubicada cerca de las aguas de la Presa Picachos.

Al entrar al pueblo lo recibe otro restaurante, “El sazón de la abuela Tina”, donde usted puede probar los burros prietos, hechos con tortillas de maíz negro, gallina y conejo, todas comidas prehispánicas que han sobrevivido al tiempo.

La fiesta

El tianguis gastronómico recibe a los visitantes en la plazuela principal de La Noria, donde comienza la fiesta a las 10:00 horas y termina a las 16:00 horas.

Más de 30 familias ofrecen un poquito de la historia de La Noria, desde empanadas, dulces regionales, burritos y tamales, hasta alfarería y talabartería, oficios que siguen formando parte de la forma de vida de un pueblo que vivió un gran desarrollo económico, cuando Mazatlán apenas comenzaba.

Los niños pueden intentar armar un huarache o hacer una vasija de barro, mientras otros pueden dar un paseo a caballo o recorrer las calles del pueblo donde todavía se conserva la arquitectura original de los pueblos sinaloenses.

La iglesia de La Noria es más antigua que la catedral del puerto, situada en una loma, señorea sobre calles de piedra y casas de techos altos.

Si le gusta la música de viento, puede bailar, “que por bailar no cobramos”, asegura Roberto Osuna, “El Zeus”, uno de los empresarios del lugar.

La fiesta no es una ocurrencia, detrás de ella hay un esfuerzo colectivo de numerosas familias que conforman el Comité Ciudadanos por La Noria, con el apoyo del Municipio de Mazatlán y el Gobierno del Estado.

Lo que sí es espontáneo es la hospitalidad y las ganas de los habitantes de La Noria, convencidos de que sus tradiciones son el aperitivo correcto para que usted y su familia pasen un buen domingo.

Domingo en La Noria

Autobús: salida a las 9:00 horas, de Walmart viejo. Incluye visita a fábrica Los Osuna.

Costo. Reservaciones al 669 122 6010 (WatsApp)

¿Cómo llegar? Tome la carretera libre a Culiacán y salga a la derecha en El Habal, por la carretera a La Noria.

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Fotografía: Cortesía

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