Fuimos al sector Barrancos porque nos dijeron que allá vivía un tal Güero y que preparaba unos tacos y unas quesadillas tan enormes como soles.

Ya antes nos habían hablado de él, pero cuando Alex Arredondo nos retó a que de súbito lo visitásemos y que él se haría cargo de los detalles, como avisarle al señor y acompañarnos de viva presencia, a nosotros no nos quedó de otra más que decir que sí, que encantados y que pues no pasaba nada si nos atragantábamos de nuevo, como lo hicimos en la Taquería Montebello, que porque de tacos estábamos hechos y córrele porque te pego.

SECTOR BARRANCOS

Aparte de la invitación repentina de Alex Arredondo, se sumó la opinión de Javier Gámez, un estudiante de gastronomía que defendió a los tacos del Güero como se defiende un amor, como Romeo a Julieta.

Y cuando la oscuridad había apretado tomamos rumbo hacia el sitio al que tanto bullying le propinan, que si el pasaporte, que si los punteros y que si la madre que lo parió, mientras conversábamos sobre la fantástica evolución de los tacos en los días que corren, porque los hay de todos los tamaños y sabores, dependiendo de la imaginación, las pasión y el gusto de quien los prepara; e incluso, a veces sobrepasando los límites que intentan imponer tanto cultura como costumbres, según la región de que se trate, porque en el intento de vender y de conquistar el paladar de los comensales, casi todo es válido, hasta eso de colgarse el metate para verse mejor.

Pellizcada y frijoles especiales.

 Entonces, puestos a disposición del paladar, de repente nos vimos en un negocio colorido y alegre, frente a la sonrisa franca de Neftalí Peraza, como en realidad se llama el famosísimo Güero de la taquería, pero el original de Barrancos, no un Güero pirateado cómo los hay por el mismo sector.

 Y nos llevó a una mesa donde había un mosaico de las sabrosuras que emergen de su carreta, que podía tomarse como un lugar del paraíso, o como una escena de La Divina Comedia por el pecado de la gula.

En el montaje sobresalía una quesadilla gigante que alimentaría a todos los vecinos de la cuadra, justo al lado de un rehilete de salsas fantásticas, más los frijoles caldudos de la casa, un mix extraordinario de cebollines, habaneros y serranos tatemados, con salsa negra y limón. También estaba una pellizcada haciéndonos ojitos, incluido un guacamole espeso y cremoso. Y tacos. Y todo.

Taco especial

Nomás la puntita, dijimos, y le entramos casi a todo. Y fue menester irse a detalle con el reconocidísimo “taco especial” de la Taquería El Güero (El original de Barrancos). Era de un volumen como para la cena de un comensal, con una vista dorada que incitaba a la gula, debido a la costra de queso chéster desparramándose por el contorno de una tortilla del comal, un poco más grande de lo común y rellena de carne asada de primerísima calidad, julianas de lechuga, salsa de tomate y brunoise de cebolla morada. Estaba riquísimo. Y agradecimos al destino, a la invitación súbita de Álex y al no dejen de ir de Javier Gámez, por la oportunidad de degustar la cocina del Güero.

Neftalí Peraza es el famosísimo Güero de la taquería.

Así que la sugerencia es visitar la taquería de Neftalí Peraza, porque seguro no se va a arrepentir, ubicada por la Benjamín Hill esquina con Guillermo Laveaga, sector Barrancos, en Culiacán, de donde nosotros salimos inermes y muy contentos. Y es todo. Escríbanos: contacto@al100xsinaloa.com

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